El barrio Chicago, zona crítica en materia de seguridad ciudadana, sigue manifestando problemas.
Esta vez mencionamos el caso de la intersección entre el Jr. Suárez y el Jr. Ramón Castilla, a una cuadra de la Av. Los Incas y a corta distancia del ex Mercado "Mayorista".
En estas esquinas, que se muestran en la foto y en el plano con un círculo rojo, se ubica diariamente un grupo de jóvenes delincuentes que convierten en sus víctimas a cuanto transeúnte pasa por el lugar.
Su presencia es facilitada y apoyada por un sujeto que conduce uno de los establecimientos ubicado en las inmediaciones, pues les permite agruparse en ese local, fingiendo ser ocasionales clientes o personas inofensivas. Aquí se refugian cuando los persiguen las víctimas, se cambian de ropa, consumen licor, drogas, etc., etc.
Precisamente el sábado 24 de octubre, durante la tarde y la noche, han celebrado una "pollada" en la octava cuadra del Jr. Ramón Castilla, en plena vía pública, con gran consumo de licor y música estridente.
Aproximadamente a las 7 de la noche, tres de estos delincuentes, bajo la influencia del licor y las drogas, han subido a un microbús que pasaba por la Av. Los Incas y han asaltado a varios de sus pasajeros, amenazándolos con arma blanca, y descendieron del vehículo como si no hubiera pasado nada.
Los vecinos de Chicago están cansados de solicitar la debida presencia de la Policía Nacional así como el control preventivo de los agentes de Seguridad Ciudadana de la MPT, sin ser atendidos.
Hace poco se conoció la disposición de la Policía Nacional para enviar una mínima dotación de efectivos al Puesto de Auxilio Rápido que los vecinos gestionaron durante dos años de sacrificados trámites y que permanece desde hace tiempo sin personal.
Vana esperanza. Todo volvió a quedar en suspenso.
Mientras tanto, los delincuentes, infractores y antisociales de todo tipo siguen haciendo lo que se les viene en gana en esta zona, que ya es el centro de Trujillo y donde, sin embargo, en varios aspectos se sigue viviendo como si fuera una zona periurbana.
¡Más atención a Chicago, señores autoridades, ya es tiempo!

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